Los gestos, el lenguaje que se ve pero no se oye

En Cartagena entre el año 35 y 100 d.C., existió un hombre que ya hablaba de la importancia de los gestos que realizamos de manera consciente e inconsciente. Quintiliano conocía y teorizaba sobre la importancia de que el lenguaje gestual acompañe a nuestro discurso. En ocasiones –y seguro que cada uno tiene un ejemplo en mente- nos encontramos con discursos que parecen contrarios a lo que demuestran los gestos del emisor, lo que nos hace perder la atención y no creer en lo que oímos.

El lenguaje gestual puede parecernos algo incontrolable. Sin embargo,  con algo de trabajo podemos y debemos tener el control de nuestro cuerpo para evitar que haya contradicciones entre lo que decimos y lo que gesticulamos. Aunque existan ejemplos históricos en los que precisamente esta incoherencia haya servido para confundir y salvar la vida como en tiempos de invasiones por parte del imperio turco.

403px-Nodding_gestureSe cuenta que cuando el pueblo búlgaro estaba bajo el yugo del imperio turco, se les obligaba a cambiar de religión. Los búlgaros son ortodoxos y tozudos por lo que, si les preguntaban sobre su intención de convertirse al Islam, ellos negaban con la cabeza y de paso colaboraban con el cuchillo que el soldado turco acercaba a su cuello. Así las cosas, los cabezotas búlgaros, encontraron en la incoherencia su salvación y así decían y pensaban “no” mientras asentían con su cabeza por lo que los turcos que no hablan nada de búlgaro quedaban conformes y los cabezotas tan tranquilos.

El caso de Bulgaria, no es más que la excepción que confirma la regla. Actualmente, se analiza cada gesto incluso más que las palabras en cualquier intervención del orador. El discurso no se queda en lo oral y ni lo corporal basta, se observa la escenografía, la ropa, el tono, la mirada… ¡todo comunica! y por tanto todo debe comunicar lo que pretendemos, sin distracciones, sin incoherencias y con la seguridad de comunicar un mismo mensaje.

Un buen comunicador debe ser capaz de expresar oral, gestual, visualmente… y para ello solo hay dos posibilidades: talento y formación. Se puede ser un buen comunicador de manera innata pero sin el entrenamiento conveniente puede que ese orador excelente caiga en errores que se evitan con la formación y práctica adecuadas.

2 Respuestas

  1. pepe dice:

    Hola, Aurora. ¿Has escuchado la radio DAB+ de la madrileña Torrespaña y de la barcelonesa Collserola?

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