Adiós, Interviú

“Poderoso caballero es Don Dinero”, tan poderoso como implacable especialmente cuando términos como “servicio público”, “denuncia”, “investigación”, “periodismo de calidad”… no importan a los de arriba. Algunos se han dejado la vida por seguir a flote pero Interviú y su hermana Tiempo no han podido sobrevivir. Llevo una semana digiriendo la noticia y aún no me lo puedo creer.

La revista que se atrevió a marcar la diferencia durante la transición, nació en 1976; una cabecera que levantó más de una alfombra y sino que le pregunte a Lola Flores y Hacienda, que lo de la corrupción y los fraudes no es cosa de ahora; la publicación que quería a sus periodistas en la calle y no calentando la silla… Porque esa es la esencia de Interviú, ser simplemente sensacionales. Interviú nos dice adiós.

 

Para mí, la pérdida es personal y lo siento por mi agradecimiento al propio medio y por su equipo que pierde su trabajo, y aunque no os lo creáis los periodistas comemos y hasta algunos tienen familia.

Hace mucho que entré por las puertas del Grupo Zeta, allí me sorprendió que eran pocos, muy pocos los que sacaban adelante una publicación tan importante como Interviú, también me sorprendió la calidad humana del equipo y el carácter bromista de Juan José Fernández, la calidad de los contactos de Marlasca y Rendueles, la propia presencia de Fernando Rueda, la cercanía Manuel Cerdán, las locuras de David Arnanz e Inma Muro, la simpatía siempre seria de Alberto Gayo, las batallitas de guerra de Daniel Montero y su “hermano” Luismi Montero, la tranquilidad de Carlos Barrio, Joaquín Vidal y sus noches detenido… Nieves Salinas de tecleo ágil y multitarea… no querría dejarme a nadie, ni siquiera a Aitor Marín que me dijo por primera vez “perfecto, Aurora” (cosa que no se oye muy a menudo) o los encargos de Guillermo Gay, las negativas de “Buddy” a dejarme las maquetas (porque se las desajustaba pero es que… por una letra de nada…), las maravillas de Paco Llata y las ‘secres’ Antonia y Marisol apasionadas por Cuore y ¡siempre riendo!

En mi casa siempre ha estado Interviú, recuerdo ser muy pequeña y encontrarla, así que cuando me llamaron y entré allí me parecía increíble que me hubieran elegido a mí.

Tras una entrevista surrealista en la que Juanjo te preguntaba por tus aficiones y mientras respondías te espetaba “¿cómo se llama el ministro de sanidad?” y te dejaba a cuadros, nunca olvidaré esa entrevista. Salí agotada y con sensación de que ese año, el último de mis estudios, me quedaría sin prácticas… ¡pero no! Juanjo me llamó y pasé el mejor verano (muy largo), con novatadas incluidas. Ese verano en el que me convertí en chica Interviú y nunca dejaré de serlo con mucho orgullo.

Profesional de los medios de comunicación

Encontré un gran equipo, una plantilla dispuesta a ayudarse y acogerte como una compañero más y no sólo una simple “becaria venida a más”.

Acabado el verano, pasé bastante tiempo como colaborada. Sin embargo, la situación era cada vez peor. Interviú ha agonizado más de una década, el goteo de las bajas, los intentos de salvar la cabecera que revolucionó el periodismo con su manera de fusionar sangre, escándalo y erotismo no ha podido adaptarse a las exigencias de la nueva época o quizá… es que no les han dejado hacerlo.

Son malas noticias para el periodismo y para esta periodista que hoy se siente huérfana. Siempre te recordaré con cariño, con agradecimiento por haberme enseñado y dado la oportunidad de proponer, redactar, firmar, aprender, equivocarme, sufrir y disfrutar de esta profesión que por el momento me da muchos disgustos pero a la vez me empuja a seguir luchando por volver a ejercerla como entonces.

Y a vosotros, equipo, mucha suerte y sobretodo ánimo para recuperaros del golpe, sé que habéis luchado pero al final mandan los que solo saben de números y no de pasión por el trabajo bien hecho, sois sensacionales.

Siempre serás mi revista.

 

 

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