Arreglando el mundo en el bar

En España hay un bar por cada 176 habitantes, parece una barbaridad pero ni la crisis puede con estos santuarios a los que no acudimos solo en busca de una rubia bien fresquita y unas aceitunas en salmuera, porque seamos sinceros, al bar se va a arreglar el mundo.

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Porque igual que existe un bar por cada 176 españolitos, estos tienen la facultad de hacernos duchos en cualquier cuestión. Es llegar al bar y oir como unos debaten sobre las últimas tácticas de Quique Sánchez Flores, otros discuten sobre Varoufakis, mientras que los de más allá se preguntan donde estará el oro de Moscú o parafrasean a Nietzsche -vale me he pasado que no está el nivel para estos excesos-. Lo curioso es que, si bien acodados en la barra del bar tenemos soluciones para cualquier tema, después no seamos capaces de tomar decisiones o sin llegar tan lejos, simplemente argumentar en entornos serios… pongamos por ejemplo el Congreso.

Las opiniones son libres pero, mejor si son fundamentadas y constructivas. En esto de opinar y más si la rubia ha venido con amigas, somos de lo más tajantes y si hacemos un estudio sobre los argumentos más recurrentes para justificar nuestra postura, podremos comprobar que “si lo sabré yo”, “ya te lo digo yo”, “eso es así aquí y en Pekín” o “Por mis cojones” son los argumentos más extendidos a lo largo de todos los parroquianos arregla mundo y sí no lo crees, date una vuelta por la taberna más cercana.

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Pues bien, aunque parezca imposible “porque lo digo yo” no es un argumento válido salvo cuando quien lo dice es tu padre o tu jefe, en este caso igual te conviene acatarlo y hacerte el loco porque llevar la contraria no puede traer nada bueno. Salvo la excepción, un “porque lo digo yo” no va a arreglar el mundo, acabar con la crisis o conseguir un trabajo a los 4.067.955 parados inscritos en el Servicio Públido de Empleo (ni a los que no estando inscritos están sin trabajo), porque lo digo no es una idea, una justificación… “porque lo digo yo” no es nada a no ser que no salgamos de la barra del bar.

Cuestiones serias a parte, ¡nos vemos en los bares!

1 respuesta

  1. Albert dice:

    Como siempre, una interesante observación y muy real (por desgracia) pero eso sí, ¡Viva los bares!

    ¿Para cuando una cervecita? 🙂

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