Donald Trump, un bocazas presidencial

El día 20 de enero ocurrirán dos importantes acontecimientos: Trump tomará posesión de su cargo como presidente de EE.UU y yo cumpliré años. Seguramente para la mayoría, incluida yo misma el primero es un hito histórico y para mí también ya que al año siguiente, volveré a cumplir años si es que Donald Trump me lo permite.

El nuevo presidente de los EE.UU. es un caso más de como el populismo gana y si no que se lo digan a la escritora de bestsellers, Belén Esteban o al gran artista de fama mundial “Paquirrín”. La calle busca en estos horteras de bolera con ínfulas de grandeza un reflejo y si bien, entre el común de la ciudadanía hay quien se molesta en leer, informarse y formarse, también tenemos a una serie de personas que hacen de la grosería virtud y de la chabacanería un mal necesario para sus emisarios de la verdad.

No voy a discutir que Fidel Castro es un dictador pero sí las formas del que está llamado a ocupar la Casa Blanca el día 20 de enero (recordad que es mi cumple también), que pueden ser causantes de que se vuelvan a congelar las relaciones entre dos países que llevan más de 60 años imbuidas en un conflicto que solo daña a la población de Cuba que se ve privada de artículos de primera necesidad por el embargo de Estados Unidos sobre la isla.

La primera reacción de Donald Trump a la muerte de Fidel Castro fue de celebración.

Efectivamente, ha muerto un dictador que sometió a la isla durante décadas pero un líder mundial debe tener cuidado con sus palabras y el comunicado que emitió Trump, para “matizar” su primera e impulsiva reacción a  la muerte del líder cubano no ayuda en absoluto a la distendida relación que parecía que se había iniciado durante la era Obama y que podría suponer el fin del bloqueo de Estados Unidos sobre Cuba, cuestión que parece que no interesa a Trump, como dejó claro en campaña al afirmar que

“Todas las concesiones de Barack Obama al regimen cubano están hechas mediante orden ejecutiva del Presidente de EE.UU y que el próximo Presidente puede derogar”

 

Meridianamente claras estaban las intenciones de Trump de desmontar lo que sus predecesores han construido en materia de relaciones con la isla. Lo que oprime a los cubanos no termina con la muerte de Fidel Castro porque tras la muerte del dictador no termina el castrismo y comienza la democracia. Ahora, impera la incertidumbre y de los nuevos líderes depende que la transición a la democracia sea una realidad en Cuba. Cuestión que sin duda no se verá espoleada por las buenas intenciones del ejecutivo Trump al que se ve más que dispuesto a retomas las hostilidades y el embargo al que lleva sometida la isla desde 1960 y que priva a sus habitantes de productos tan básicos como el arroz o el trigo.

Claro que tendremos que esperar porque si algo caracteriza a Trump es su impulsividad, no mide sus palabras para disgusto de su partido, sus partidarios y sus pobres asesores de comunicación. Sin embargo, también es volátil y lo que dice hoy se atenúa para mañana y pasado mañana ni siquiera se acordará de lo que dijo. Nosotros sí, porque lo dejamos en este post para no olvidarlo.

Comunicado de Trump muerte Castro

Tendremos que esperar para ver qué sucede con Cuba, con el programa Obama Care y tantas otras cuestiones que quedan en la incertidumbre hasta que Trump tome el poder y veamos si se ha reformado y el peso de la presidencia obran el milagro de dotarle de sensatez.

 

 

 

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