Dos semanas más de confinamiento por el coronavirus ¿Qué estamos haciendo mal?

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Casi 60 días tardaron en controlar el coronavirus en China y eso tomando medidas realmente estrictas y con el gobierno de un estado dictatorial. Los europeos mirábamos con cierto desdén esa epidemia que afectaba a los chinos, esos que son casi el tercer mundo, esos que viven en una dictadura comunista, esos que están por debajo de nosotros… oh, sorpresa el virus no entiende de regímenes ni de ideas políticas, tampoco de razas ni de nacionalidades y aquí lo tenemos. El coronavirus nos ha declarado la guerra a los europeos y se está cebando con Italia que supera en muerte a China, detrás va España en número de contagios y muertes, ¿será que no lo estamos haciendo tan bien como creémos?

El pasado viernes, día 13 de marzo se empezaba a gestar el Estado de Alarma que se declaró el sábado con las correspondientes medidas y después de horas de deliberación que dejaron para más adelante las medidas económicas. Tres días antes de llegar a la declaración del Estado de Alarma, se dio orden de cerrar los colegios de la zona cero de la epidemia y se recomendaba el teletrabajo para confinar a la población, La reacción de los madrileños fue llenar los parques, terrazas de bares abarrotadas y eso sin hablar de las compras masivas de papel higiénico como medida de contención del coronavirus. Otros se lo tomaron como unas vacaciones adelantadas y ¡se fueron a la playa! ¿Habrán hecho lo mismo los chinos?

Pedro Sánchez declaró el Estado de Alarma con la famosa “limitación de movilidad” y sus excepciones que fomentan la imaginación, o la tomadura de pelo y la falta de respeto hacía los demás.

  • Se nos ha pedido que nos quedemos en casa pero si tienes la suerte de tener varias viviendas no quiere decir que vayas de una a otra.
  • Se puede ir a la compra, a la farmacia, a los estancos y los kioscos. Sin embargo, no quiere decir que porque se pueda ir al supermercado puedas ir a cada rato a darte una vuelta, ni siquiera que vayas todos los días a por el pan.
  • Se permite ir al centro de trabajo, si tu empresa no ha cerrado o eres de los “imprescindibles” pero esto no supone que puedas dedicarte a pasear por la calle. La idea es que vayas de casa al trabajo y del trabajo a casa.
  • Se puede sacar al perro para que haga sus necesidades pero sin pasarnos la vida dando vueltas con el perro y nada de que salga con uno de los propietarios y después con otra o aprovechar que llevas al perro para recorrer kilómetros.
  • Puedes bajar la basura pero es eso, como antes de la cuarentena: bajar la basura y volver a casa.
  • Se puede acudir a una cita médica, aunque se están cancelando y lo más seguro es aplazarlo para evitar exponernos a ir a zonas en las que es seguro encontrarse con personas enfermas.

En estos días, las palabras Miguel Ángel Villaroya, el JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa) son muy claras “en tiempos de guerra, todos los días son lunes” y su consejo de hacer propios los valores militares de “disciplina y sacrificio” al que añadiría el de valor y tensón que necesitamos para salir de esta.

Sin embargo, basta con asomarnos a la ventana para ver a los mismos que salen a por pan, luego vienen de la farmacia, al rato están con el carro de la compra… o directamente, van o reciben a alguien en casa con cualquier excusa que valdría en tiempos de normalidad y no, en un momento en el que un apretón de manos puede ser un arma letal. No en un momento en el que los que están obligados a ir a sus puestos de trabajo están poniendo en riesgo su vida y las de sus familias.

No es justo que no hagamos el sacrificio que no están pidiendo para aliviar un sistema sanitario al borde del colapso y pidamos la intervención de la Unidad Militar de Emergencias como si ellos tuvieran la solución al coronavirus. La clave para acabar con esta epidemia es parar el contagio y para ello solo cabe el aislamiento, quedarnos en casa y no aplicar las medidas que se nos han explicado hasta el aburrimiento de manera tajante y si podemos ir aún más allá. No salir de casa salvo extrema necesidad.

Personalmente, no me aburro en casa. Es cierto, tengo 40 horas de teletrabajo y están siendo semanas de una carga laboral abundante (decir agotadora con lo que llevan encima los sanitarios y las fuerzas de seguridad me parece obsceno). Sin embargo, cuando no estoy trabajando busco con que entretenerme y tenemos tantas cosas con las que pasar el tiempo que a mí no me da ni tiempo a hacerlas todas.

Por otra parte, el aburrimiento es sanísimo o eso dicen los psicólogos. El aburrimiento potencia la imaginación y la creatividad. ¿Por qué no aprovechamos estas semanas de aislamiento social para aburrirnos? Seguro que salen mil y un inventos maravillosos. Aún mejor, ¿por que no aprovechamos el parón en nuestra vida para aprender a distinguir entre lo urgente y lo verdaderamente importante? Porque ahora crees que lo urgente es salir de casa pero lo realmente importante es que mañana puedas volver a abrazar a tu familia, a reírte con tus amigos, a retomar a aquella persona con la que empezabas a tener algo, a ver a tus compañeros de trabajo o incluso a quejarte de tener que coger el transporte público para aguantar al jefe 40 horas semanales.

Lo importante es que solo juntos vamos a poder parar a este virus. Antes de saltarte el confinamiento piensa si realmente es necesario que lo hagas.

2 Respuestas

  1. 29 marzo, 2020

    […] Dos semanas más de confinamiento por el coronavirus ¿Qué estamos haciendo mal? […]

  2. 29 marzo, 2020

    […] Dos semanas más de confinamiento por el coronavirus ¿Qué estamos haciendo mal? […]

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