Elecciones generales: reflexiones desde la mesa electoral

Esta vez, mi visión sobre las elecciones generales va a ser más subjetiva que política porque sin tener en consideración los resultados de una repetición de elecciones que nos ha costado alrededor de 130 millones de euros -sin contar el gasto de cada partido, claro- quiero hablar de lo que vi como presidenta de una mesa electoral.

IMG_20160607_232939La opinión se repetía, era mencionar que me había tocado estar en la mesa electoral y nadie reprimía el “qué putada”. Debo pecar de excesiva ciudadanía o puede que de optimista porque me parecía una gran oportunidad de vivir la democracia desde un punto de vista diferente e incluso me hacía cierta ilusión presidir la mesa U 104 durante la votación para las elecciones generales. Solo hubo una persona que me dijo “jo, que envidia a mí me vendría tan bien” mi hermana pequeña que a sus casi 29 años es diplomada en magisterio en lengua extranjera y una parada crónica como los más de 4.791.000 españoles sin trabajo que tenemos.

Aquí llega mi primera reflexión.

¿No sería mejor que la mesa electoral se encargase a personas en situación de desempleo?

Son solo dos motivos los que me mueven a pensar así pero creo que son dos motivos sumamente lógicos.

  • Los personas sin ingresos agradecerían más que yo esos 63 euros. Cuando uno está apuntado al servicio de empleo que le corresponda según su comunidad puede ser obligado a asistir a cursos que en ocasiones son un gasto para el que lo recibe y que en la mayoría de los casos no le sirve para obtener un puesto de trabajo o peor aún te obligan a asistir a sesiones de orientación que son una pérdida de tiempo y dinero que podrías invertir en buscar trabajo.

Estoy de acuerdo en que mientras se cobra una prestación se debe buscar trabajo pero es que buscar un empleo os puedo asegurar que ya es un trabajo y perder el tiempo en cursos o charlas de orientación sin contenido es frustrante y deprimente.

  • Las empresas se ahorrarían que sus empleados agraciados con la obligación de hacerse cargo de las mesas electorales faltasen 5 horas al día siguiente y el coste que eso supone.

IMG_20160621_212305Asumí que no me tocará la lotería, pero sí presidir la mesa electoral. De hecho, no había nada que asumir y mi actitud era la de ilusión por contribuir al proceso. Me enviaron hasta un manual en el que se supone que te explican todo pero no… mucho listado de materiales, mucho esquema de como serán las actas pero poco sobre como debes rellenar cada una pero ¡ánimo! que si he aprendido a usar el tipómetro o el InDesign por ciencia infusa, puedo con todo. ¡Estudié periodismo en la Complu! si algo sé, es buscarme la vida.

Y al final, llegó el 26-J y mi vuelta al cole, esta vez electoral. Llegué y la primera en la frente porque en mi libro ponía que a las 8 a.m. deberíamos estar los miembros de la mesa, revisar el material y recibir las acreditaciones de los interventores antes de formalizar el acta de constitución de la mesa. Allí los interventores ni vivos ni muertos, que según me dijo el apoderado del PSOE que pululaba por allí: “no somos suficientes militantes dispuestos” ¡alucina! los partidos no van a la fiesta de la democracia que madrugar el domingo…

constitución de la mesa electoral
La mesa constituida y aparecen apoderados de todos los colores a la captura de una copia del acta… menos mal que solo tuve que rellenar dos y había papel de copia porque si os toca mesa electoral ¡os vais a inflar a escribir a mano! Nos dieron tres bolígrafos y en un día casi acaban secos. a las 8.30 estábamos listos para los electores y solo teníamos que esperar a las 9.

Bolígrafo nuevo facilitado por la Junta Electoral Central después de terminar el 26J

Bolígrafo nuevo facilitado por la Junta Electoral Central después de terminar el 26J

Por fin, empezamos a las 9 a.m. y todo va bien, todo es normal y nada interrumpe a mis vecinos votar, quizá podemos hablar de cierto machismo rancio que impide que me den a mí el DNI y tiendan a dárselo a los vocales, ambos hombres.

También hay algún despistado que no encuentra su mesa pero no pone problema cuando llegan a votar y les dices que no aparecen en lista.

De pronto aparece un señor que pasa de los 80 y no aparece en la lista de votantes y se “encabrona” (perdón por el término pero me quedo corta) porque no le permito votar. Es mi obligación, si no está en la lista no entra en la urna. A mí me da igual pero pueden impugnar la votación. Le explico que no está en mi lista y no puede votar que revise si es que le corresponde otra mesa. Su respuesta: “pues yo voto aquí porque siempre he votado aquí y en tiempos de Franco las señoritas no eran tan deslenguadas” no me inmuto, gajes del oficio (temporal que me ha tocado en gracia)… eso sí le insisto en que le he explicado la situación, le puedo hacer un certificado del motivo por el que no puede votar en esa mesa y o se marcha o se lo explicará la policía. Cuando se va relatando sobre lo pérfida, cruel y bruja que es una servidora llega el apoderado del PSOE que está al quite y le pide la tarjeta censal (que a mí no me me había enseñado) para descubrir que ¡sorpresa! vota en la 103 U y no en la 104 U….

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No hubo más desencuentros de este tipo, una suerte porque resulta desagradable mentar al caudillo en una votación democrática. Lo que si hubo fueron innumerables abuelos que se acercaron a las urnas. La mayoría de las personas mayores que iban a votar, estaban nerviosas y en más de una ocasión tuve que contribuir a meter yo misma el sobre en la urna porque ¡les temblaban las manos! (también a algunos de mediana edad que conste), algo normal porque a ellos la democracia les ha costado sangre y lágrimas aunque los nacidos en ella no la valoramos y ni la mayoría ni van a votar.

En este punto quiero hacer la segunda reflexión.

¿Por qué no se realiza un reconocimiento médico oficial de las capacidades intelectuales para poder votar?

Si bien, la mayoría de las personas mayores que pasaron por la mesa electoral en la que estuve el 26J estaban en buen estado intelectual hubo casos que me parecieron deleznables y ruines (“ruices” que diría Rajoy). Hubo dos personas que padecían algún tipo de demencia senil o alzheimer tan claro como que se comportaban como niños de meses de edad, y yo (que soy malvada y una pérfida bruja) me pregunto ¿quién vota en el caso de personas mayores de edad pero con una enfermedad cognitiva? no hay que ser un premio Nobel para responder: sus cuidadores.

Es imposible librarte de la degeneración de tus facultades al ir cumpliendo años pero hay quien solo sufre achaques como un caballero que vino a votar a 4 días de hacer 100 años -iba tan “pichi” (que es el chulo que castiga)- con su gomina y su barra de pan bajo el brazo, nadie le echaría más de 70 en físico y que con total cordura vino, vio, votó y comentó sobre el tema del día ¡el calorazo que hacía en el colegio!- y otra muy diferente es llegar a los 80 sin ser consciente ni del día ni el planeta en el que estás, porque ni te reconoces en el espejo por el avance de la demencia senil.

En la imagen aparece una monja pero no es una cuestión de religiosas. En mi caso, los ancianos venían acompañados por hijos, nieto o sus propios cónyuges.

En la imagen aparece una monja pero no es una cuestión de religiosas. En mi caso, los ancianos venían acompañados por hijos, nieto o sus propios cónyuges. Es obvio que durante la votación no pude dedicarme a hacer fotografías por lo que ilustro este post con imágenes prestadas.

En el caso de ancianos con demencia senil o personas con capacidades cognitivas prácticamente inexistentes, me refiero a casos en los que no son capaces de comunicarse, decidir, saber donde están… creo que no es justo que voten porque se convierten en un derecho a voto doble por parte de sus cuidadores. No votan ellos, no deciden ellos, decide la persona que les cuida porque ellos no son capaces y eso me parece una utilización del enfermo totalmente inmoral que debería evitarse y aunque en la teoría está en mano del presidente de mesa decir que esa persona no vota, en la práctica no nos complicamos y si está en la lista vota, por ello creo que debería evitarse que esté en la lista.

A las 20 p.m la policía cerraba el colegio electoral, quedaba algún rezagadillo por los pasillos. Después de 5 minutos de cortesía, abrimos la primera urna y empezamos a a luchar contra los sobres y hacer montones de papeletas de los diferentes partidos. A las 21.35 acabábamos de contar y de reírnos con los votos nulos que solo fueron 2 y bastante light, me puse a rellenar actas. Menos mal que los votos cuadraron a la primera…apertura urna elecciones diputados

Hay dos actas iguales en contenido por cada una de las votaciones: sesión y escrutinio. Te dan tres juegos de cada una (aunque solo cambia el título), con papel de copia para que no te cortes las venas porque ¡todos los partidos quieren copia! Estoy rellenando a marchas forzadas después de escribir a mano casi 400 nombres en el listado de votantes y aparece mi tercera reflexión.

La presión de los partidos políticos que son como buitres merodeando el cádaver del voto escrutado

Quizá habría que prohibirles acercarse a los miembros de la mesa a solicitar las actas y que esperen, todos los allí presentes queríamos terminar e irnos a casa. Al menos, los apoderados pueden irse a comer o que les releven.

En mi caso, tuve que aguantar que el  apoderado del PP  me recriminara empezar por el acta de escrutinio porque “si aparece mi delegado del Gobierno es la que te va a pedir”, a esas horas, después de 13 horas y media de trabajo y con un calor inhumano.. se apropia un delegado del Gobierno… ¡me dio la risa! y solo le dije “me da igual una que otra y si en vez de tu delegado del Gobierno aparece el nuestro le diré que se espere como todos los demás”. Le espanté yno volvió a pedirme nada. ¡Una victoria! aunque temporal quedaba la urna del Senado.

Seguimos adelante con la urna del Senado y a las 23.06 teníamos los votos contados, parece una nimiedad pero abrir los sobres lleva su tiempo y más con el empeño que tiene la gente en cerrarlos a cal y canto.

[un inciso, ¡no cerréis los sobres! nadie sabe que es el vuestro y facilitáis el escrutinio, pensad que os puede tocar a vosotros]

A las 23.20 p.m. la mesa 104 U había terminado el escrutinio, preparado los tres sobres de documentación y entregado uno de ellos. Estaba lista para entregar los dos que faltaban en el juzgado y con la satisfacción y agotamiento del deber cumplido, después de ducharme me metí en la cama para dormir casi 12 horas seguidas.

Muchos preguntáis por lo que se hace con los votos. Salvo los que son nulos o en blanco, que se firman por los dos vocales y el presidente de la mesa para incluirlos en el sobre principal que se entrega en el juzgado, los votos se meten en una bolsa de plástico y quedan custodiados por el personal de la junta electoral central para ser destruidos.

Os dejo un vídeo recopilatorio de varios mensajes que publiqué en Snapchat en los pocos momentos libres que tuve el 26 de junio durante la presidencia de la mesa electoral (mi cara de recién levantada no es peor que la vuestra).

Ha pasado la resaca electoral y vuelvo a ser persona, una persona contagiada de un clima derrotista que impera en mis círculos. Incluso votantes del PP que no celebran la pérdida de la democracia que ha supuesto la repetición de las elecciones con un gasto de más de 130 millones de euros y todo para volver a unos resultados, escaño arriba o abajo, casi iguales a la legislatura más corta de España, la que siguió a las elecciones del 20 de diciembre.

Esperemos que la historia no se repita.

3 Respuestas

  1. Iciar dice:

    Pues siento decirte, que va camino de volver a repetirse la jugada….

  1. 18 julio, 2016

    […] que esta legislatura sea más longeva porque eso indicaría que los diputados elegidos el 26J han sido capaces de llegar a un acuerdo para investir a un presidente y formar gobierno, que luego […]

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