España no es Juego de Tronos

Quiero dejar claro que, Podemos como partido político, contaba con mi simpatía. Tiene ideas que me parecen buenas. El problema llega cuando pasamos de la bondad de ideas a la búsqueda de una utopía y de esa utópica lucha desembocamos en radicalismo y egocentrismo.

A los simpatizantes y militantes de Podemos les debería asustar el cariz que están tomando las cosas. Las salidas de tono de sus líderes con ataques frontales directos y traiciones internas indirectas. Un partido no puede ser unipersonal, la historia nos lo ha demostrado con diversas dictaduras que comenzaron como revoluciones democráticas.

Algo que parecía claro y que se defendía a ultranza desde las filas del 15-M era la necesidad de diálogo social para exponer y lograr llegar al acuerdo más conveniente, ¿cómo defender el diálogo desde un partido unipersonal? ¿Cómo alcanzar la mejor decisión si solo nosotros tenemos la razón? Y a quién nos crítica le lanzamos una ofensiva vía Twitter que lo dejamos turulato, así pocas opciones vamos a barajar.

Este espíritu del 15-M, del que Iglesias y sus militantes se sentían orgullosos y se denominaban herederos, resulta irreconocible. Las luchas internas, las cátedras bien sentadas -casi apoltronadas- por Iglesias, las traiciones y retos que llegan a la falta de respeto al resto de estamentos (políticos, mediáticos, empresariales…)… Todo en su conjunto hace que se parezca más a una temporada interminable de Juego de Tronos que a la tan ansiada regeneración democrática que profetizaban.

descarga (3)España no son los siete reinos, Iñigo Errejón no “Meñique”, la prensa no son los pajaritos de Lord Vaerys, Bescansa es madre pero no de dragones y, por supuesto, Pablo Iglesias nada tiene que ver con Jon Nieve ni puede ser pretendiente más al trono de hierro. Alguien debería abrir los ojos a Iglesias y decirle que, en la realidad actual, su manejo mediático es nefasto y sus tejemanejes internos como la destitución de Sergio Pascual están haciendo un flaquísimo favor a su partido y sus opciones de representar a sus votantes ni como presidente ni como líder de la oposición.

Podemos obtuvo 3.182.082 votos en las pasadas elecciones generales de 2015. Más de tres millones de españoles tras los que se escuda Iglesias y acusa a otros partidos de menospreciarlos cuando es él quien devalúa a aquellos que no le votaron y tienen el mismo derecho a ser representados, escuchados, informados y por supuesto respetados. En las intervenciones de Podemos, suele parecer que el resto de votantes fueran de Dorme y eso que son 22.168.365 votantes que no escogieron la opción de Iglesias.

En sus inicios, Pablo Iglesias era un joven que quería cambiar las cosas y aprovecho el deseo de cambio. La crisis política, moral y por supuesto económica mundial alimentaron una revolución política que comenzó con la Primavera Árabe y se extendió como un movimiento de cambio global y necesario del surgieron nuevos partidos políticos con ideas de cambio pero a los que probablemente la inexperiencia o el espíritu de lucha les lleva a configurarse de una manera radical, siempre a la defensiva. Estas salidas de tono,  unidas a los ataques gratuitos a las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y a las Fuerzas Armadas, les proporcionan un halo de activismo que preocupa a votantes de izquierda más moderada o centro que, aún con ganas de cambio, huyen del anarquismo que parece emanar de esta “nueva política de izquierdas”.

Se que me lloverán las críticas pero considero que Podemos está radicalizándose y Pablo Iglesias empieza a considerarse un ser divino al que no se puede criticar porque lanza sus ejércitos contra tu persona como sucedió en la Facultad de Filosofía de la Complutense con su crítica a los medios de comunicación que no le ríen las gracias (no se salva casi ninguno porque no le ríen las gracias a ninguno y se las ríen a todos) encarnados en la figura de Álvaro Carvajal. Acusó a este periodista de El Mundo de ir en contra de su partido para escalar puestos en su empresa. Este periodista de El Mundo, es solo la última víctima del egocentrismo de Iglesias.

La temporada del juego de tronos podemita está a punto de acabar y enlazar con una nueva, la que se plantea con la nueva convocatoria de elecciones que se prevé próxima. Por más que te guste la serie, Pablo. Quizá deberías relajarte de cara al nuevo juicio por combate del electorado.

5 Respuestas

  1. Leyre dice:

    Está fatalmente escrito: ausencia de comas, comas criminales, falta de tildes, redacción penosa…

  2. Patricia dice:

    Opino como tù al 100%…me da pánico pensar en que se están convirtiendo

  3. Jorge dice:

    No me ha gustado, Aurora. Respeto tu análisis y opinión, pero no los comparto. Exponer aquí mis razones con los motivos, es imposible. Quizá otro día. Con un café de por medio.

    • Hay espacio ilimitado, para que me expliques. Simplemente veo un ansía en Iglesias que no tiene nada que ver con lo que se esperaba y que es hablar de Podemos y que te ataquen sus horas de defensores que justifican absolutamente todo lo que hacen, dicen, proponen… por descabellado que sea.

      Los radicalismos se tocan.

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