Milenio 3: un verano que duró 14 años

14 años son muchos, poco más o menos la mitad de mi vida y esos mismos años son los que llevo detrás de compartir unas palabras con Iker Jiménez, he estado cerca en más de una ocasión pero la vorágine que le rodea y mi escaso espíritu de fan me han llevado a quedarme más alejada y compartir unas palabras que algunos de sus comunicadores, siempre tratando de no ser invasiva o incomodar.

milenio-3-ultimo-programa14 años soñando con que quizá algún día podría compartir con ellos ondas, en esa emisora mítica de la Gran Vía madrileña, que este viernes de un plumazo pasaron de ser algo complicado y difícil a un imposible porque Milenio 3 echa el cierre.

14 años de horas y horas de radio, un programa de verano que se alargó en el tiempo y se convirtió en una rutina de sábado. Reconozco que a lo largo de estos 14 años he llegado a rechazar planes de sábado noche porque prefería quedarme oyendo las historias para no dormir de Iker Jiménez y su formidable equipo.

14 años en los que he situado en el mapa Belchite y Ochate, he conocido las historias sobre “capillitas” a lo largo de las carreteras ecuatorianas, recorrido el desierto de Atacama, aprendido sobre arqueología, maldiciones, milagros, apariciones, ¡conspiraciones!

14 años de aprendizaje histórico, geográfico, científico, mitológico, religioso, psicológico y costumbrista. Con La Nave del Misterio he podido conocer historias fantásticas, siempre fieles a los hechos y buscando testimonios pero sin zanjar los misterios como ciertos. Eso es lo mejor de todos los colaboradores de Milenio 3, no buscan convencer de nada si no exponen datos, hechos, referencias y el oyente saca sus conclusiones.

14 años en los que he defendido e incluso me he enfrentado con los contrarios al programa. Recuerdo con cariño cuando Juanjo Fernández, entonces redactor jefe de Interviú, me dijo “no se como puedes oir ese programa ‘amedranta viejas’ y asusta niños”. Solo pude reirme y decirle que había quien pensaba que nuestra revista no eran más que tetas y culos”. Milenio 3 tiene detractores, tiene verdaderos fans y también gente escéptica que lo seguía como un programa de calidad, hecho de manera agradable y profesional, con capacidad de enganchar a los oyentes hasta el punto de crear lazos invisibles entre “los milenarios”.

14 años en los que he conocido gente y compartido charlas sobre temas tratados en el programa y hasta tuits o noches de karaoke con algunos de sus colaboradores que sin duda son escogidos por su valía pero también por ser personas agradables, empáticas y cercanas.

14 años que ayer terminaron, al menos en la radio y con un contrato en exclusiva mediante que ha levantado suspicacias. Personalmente, no voy a criticar que Iker Jiménez haya decidio por motivos económicos abandonar la radio, ya que todos lo haríamos; Iker y Carmen no son diferentes a los demás y han formado una familia al uso (no solo los milenarios) por la que lógicamente deben mirar. Se que tarde o temprano volverá a la magia de la voz porque la radio engancha. Quizá sea un nuevo programa, quizá Milenio 3 resucite o se revitalice mediante una radio online. Solo el tiempo lo dirá.

14 años de podcasts es lo que me queda ahora para soportar la ausencia del programa que me fidelizo a la radio. Ahora me queda repasar los programas antiguos, muchos libros para seguir ahondando en los temas que más me interesan y por supuesto Cuarto Milenio, aunque no volverá a ser lo mismo. Espero que Iker Jiménez y Carmen Porter cumplan su promesa de “seguir haciendo cosas” porque sin nuestra sesión de radio nocturna semanal, somos muchos los milenarios que nos sentiremos huérfanos.

#HastaSiempreMilenio3

Por cierto, siempre recordaré ese desayuno de domingo en el que mi hermana me dijo impactada “Iker y Carmen están juntos o viven en el mismo barrio, porque anoche dijeron que comparten biblioteca”.

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