Subir la natalidad: un trabajo para supermujeres

Hay más muertes que nacimientos, España se agota pero ¿de quién es la culpa? Los tiempos han cambiado y las mujeres estamos liberadas, lo que no quiere decir que renunciemos a la maternidad, muchas desean ser mamás y algunas hasta lo consiguen. Simplemente, con la vorágine actual posponemos nuestra vida personal y con ella la estabilidad sentimental y los hijos. Todo pasa a un segundo plano porque nosotras tenemos que demostrar que somos válidas y además que no importa nuestro género y  no interferirá en nuestra tarea, ¡vaya obviedad rajoniana! Ser mujer no es un impedimento.

No es algo que nos resulte difícil, la mayor parte de nosotras tiene claro que nacer sin atributos masculinos acarrea tener que trabajar más por lo mismo, por una parte hacer bien las cosas y por otra que se note que las has hecho bien y siendo ¡una mujer!, salvo en la cocina que ahí… si eres mujer y cocinas mal ya tienes la cruz y ¡señor que cruz!

we-can-do-itPues aquí estoy, defensora de las causas pobres, abogada de pleitos perdidos y señorita que aspira a ser perfecta con lo aburridísimo y agotador que es eso. Puede que ser autosuficiente o pretenderlo sea poco femenino o quizá una amenaza a lo que se supone que es la masculinidad. El caso es que yo no me siento más mujer por ir de damisela en apuros y soy capaz de hacer lo mismo que cualquier hombre. Ellos tienen más fuerza, ahí entra el clásico “más vale maña”. Mejor trabajar en equipo, ¿no?

Entonces llega la maternidad, si es que llega y de pronto todo el peso cae en la madre. No digo que los padres se desentiendan pero la presión social se dirige a la mujer que es la responsable total y absoluta del bienestar del bebé, de tener la casa impecable y además ¡mantener su vida profesional, personal y de pareja! La verdad, ante esta perspectiva a muchas se nos quitan las ganas y eso se nota en la bajada drástica de las tasas de natalidad.

Sin título

Soluciones a esta tasa de crecimiento negativo de la población puede haber para todos los gustos pero lo principal empieza por la igualdad real. El cambio debe ser social y completo. Que no por ser mujer tengas que estar constantemente demostrando que tú puedes. Todos: hombres y nosotras mismas debemos ser capaces de cambiar el chip y asumir que las tareas domésticas, el cuidado de los hijos, hacer carrera profesional… no es una cuestión de género. Solo así, la cuestión reproductiva será una elección personal y no profesional.

CapturaEs un gran cambio que ha empezado pero que costará que se implante porque la tradición machista está muy arraigada aún en nuestra sociedad y para muestra sirvan los micromachismos enmascarados de bromas.

Si no, seguiremos teniendo que encontrar supermujeres capaces de trabajar, criar, mantener la casa y además seguir sonriendo.

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