Pigmalion, para mal y para bien

La discriminación empieza por uno mismo. Si no te consideras inferior, nunca podrán hacerte sentir así y seguirás luchando con uñas y dientes para conseguir lo que quieres.

El efecto pigmalion es aquel que defiende como las palabras de otros pueden influir en nuestro rendimiento y por supuesto abocarnos al fracaso o auparnos al éxito.

Un comentario negativo, aún sin maldad alguna, mina nuestra autoestima hasta que nos hace sentirnos inútiles e inferiores. Es ese momento en el que nos dicen antes de empezar que vamos a suspender, que no llegaremos a meta, que nos vamos a caer y claro… ¡pasa! o al menos esas palabras hacen mella en nosotros y nos hacen tal daña que es muy probable que se cumplan.

No estoy a favor de regalar el oído a nadie y mucho menos, la tendencia actual que tiene los adultos de hacer creer a los niños que son los mejores en todo simplemente por ser ellos, lo que está claro es que cada uno somos los mejores y campeones absolutamente indiscutibles en ser nosotros mismos aún cuando nos equivocamos o fallamos en algo.

Ánimo, porque no hay nada imposible y la mentalidad de campeón es lo que nos convertirá en ello. No es una cuestión de brujería, es mucho más ordinario. Cuando interiorizas que vas a ser capaz de conseguir los objetivos que te marques, podrás planear como hacerlo y poco a poco pero sin pausa, vas a trabajar para alcanzar tu meta. Por el contrario, si desde un inicio ves tus deseos como imposibles, no moverás un dedo y así no llegaras a ninguna parte porque el movimiento se demuestra andando.

Las palabras son poderosas, cualquier cosa que digas en voz alta puede afectarte a ti y a los que te rodean. Por ello, ten cuidado cuando desanimes a alguien porque puedes ser el culpable de su fracaso.

Claro que el efecto pigmalion tiene su parte buena y es que vocalizando pensamientos positivos, podemos estar predisponiéndonos mentalmente para conseguir nuestros sueños. Además del poder que entraña dar aliento a alguien y ser partícipe de cuando llegue a su meta.

Antes de verter comentarios negativos de manera gratuita, piensa en el daño que puedes causar. Lejos de aconsejar que te conviertas en un optimista pesado y pedante,  solo me gustaría que dentro del realismo seamos capaces de no destruir sueños con nuestras palabras, ten muy en cuenta la sensibilidad de quien tienes delante y su no puedes animarle, al menos ahorrate el desaliento.

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