La vida pirata es la vida mejor

Cerraron Megavideo, cerraron Series Yonkis, cerraron Series Pepito… y ahora tratan de terminar con Pirate Bay. Si compartir es vivir por qué no nos dejan compartir nuestros enlaces. Estoy de acuerdo en que tenemos que proteger la cultura pero quizá estén equivocados en las medidas.

Si hay algo en lo que creo es en la ley de la oferta y la demanda. Sabemos que demanda de cultura hay porque todos, hasta el más analfabeto en el ámbito de internet sabe como ver o descargar una Promocion para entradas de cinepelícula. El problema no es una falta de interés si no que la oferta no se adecua a las expectativas de los demandantes. Si los propietarios de salas se quejan de la baja facturación pero llega una promoción como “la fiesta del cine” que llena salas y salva facturaciones… el propio público nos da la clave ¡el problema es el precio! Ajústalo a lo que el cliente está dispuesto a pagar por disfrutar de una película en alta calidad, con sonido envolvente y una butaca hipercómoda y por supuesto no penalices la cultura (cine, conciertos, teatro, libros… ) con un IVA de lujo, aunque poco se puede esperar de lumbreras que aplican el IVA más elevado a productos de primera necesidad como son los de higiene femenina, los pañales o la alimentación infantil.

La verdad que los cierres de las páginas webs de enlaces, no confundir con las de descargas porque en el caso de Series Pepito no hablamos de que ofrecieran material sujeto a derechos de propiedad intelectual, tan solo organizaban esos enlaces a otras webs de descarga o visualización online de contenidos protegidos. Es decir, han cerrado al organizador pero esos contenidos siguen estando a disposición de todos en la red, tan solo es más complicado acceder a ellos o no porque según se cerraba la web de Pirate Bay en suiza, la plataforma se reabría desde un servidor con base en Costa Rica.  Este hecho noticioso solo nos confirma que la solución no pasa por cerrar páginas web si no por legislar los modelos en los que compartir estos enlaces de manera legal quizá la solución pase por un modelo de negocio como el de Spotify en el que se comparten canciones sin coste para el usuario si accede a que el contenido incluya publicidad o si prefiere tener un contenido libre de publicidad deberá pagar una cantidad que es bastante asequible. Spotify paga los derechos de autor de estos contenidos con la cantidad que embolsa por las suscripciones Premium y la publicidad, ofreciendo un buen servicio a un precio adecuado.

Spotify un modelo de negocio que paga autoresMuchos diréis que el problema de las webs cerradas es precisamente que en ocasiones ofrecían cuentas premium pero no pagaban un solo euro en concepto derechos de autor y estáis en lo cierto, en este punto reconozco que estamos hablando de un delito porque ¡no puedes vender algo que no es tuyo! Pero en el fondo la idea de organizar contenidos y dar acceso a millones de usuarios a ellos es una buena idea, solo tenemos que encontrar un modelo de negocio que no conlleve cometer un delito, permita difundir la cultura y preservar los derechos de autor, ¿es posible? Yo, personalmente creo que sí.

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