“Yo arbitré a Juanito”

Hace ya, dos sábados cogí el metro, para variar ya que trabajo a las afueras de Madrid y no uso este transporte. Cogí mi ebook e iba entretenida con la novela El Regreso del Lobo de Fernando Rueda cuando se subió un caballero con su familia al que cedí mi asiento. El viaje en metro continúo hasta que se subieron varias chicas extranjeras con bufandas atléticas y la cara pintada y el caballero decidió interesarse por contra quien jugaba el Atleti, las pobres chicas todas muy rubias no entendían nada al señor e intervine diciéndole al pobre anciano que no le estaban entendiendo y que el Atleti jugaba contra el Almería.

Metro de MadridAhí empieza la historia, la que me contó un árbitro jubilado de que el fútbol ya no es lo que era, antes era mucho más bonito y sobre todo había más respeto. Ahora mucho míster, antes era SEÑOR: “señor entrenador“, “señor árbitro”, etc. Ahora, “míster de pacotilla porque el entrenador no manda nada, es un pasmarote que solo sirve para lanzar balones fuera con la prensa” se enervó el pobre hombre que aseguró que una vez pìtó al mítico Juan Gómez González, “Juanito” y “vaya un Juan, le llamé la atención y el pobre asustado me dijo que no se repetiría. ¡Un señor!, no los de ahora que si les dices que se acerquen poco les falta escupirte”.  La verdad que a esas alturas del discurso, el supuesto árbitro jubilado ya me tenía onubilada y la novela de Fernando Rueda temporalmente olvidada, tan absorta iba escuchando a aquel señor que casi me paso la parada.

Aquel hombre, de más de 90 años, que encontré en el metro, disfrutó contándome sus historias de arbitraje durante el trayecto y yo con sus palabras porque todos hemos tenido alguien cercano que se perdía en divagaciones, que nos desesperaba con sus historias erráticas, que nos volvía un poco locos con sus exigencias y cuentos pero de pronto… esa voz se apaga. Sinceramente, dudo que aquel árbitro retirado pitase a “Juanito” y la mirada de sus acompañantes despejaba toda incógnita, quizá ni siquiera llego a arbitrar un partido de colegio pero aquel anciano en sus divagaciones durante aquel trayecto en metro me contó una gran verdad: ni el fútbol, ni la sociedad es ya lo que era y no hay respeto, paciencia, educación ni humanidad como para pararnos a escuchar a un señor que asegura sin ninguna duda “yo arbitré a Juanito”.

2 Respuestas

  1. 23 junio, 2016

    […] aunque emotiva y tópica apelando al espíritu épico de la remontada al más puro estilo de Juanito… Es un desacierto, por educación y moral no puedo decirlo más claro. Mis valores no me […]

  2. 6 octubre, 2016

    […] se quiere a si mismo y no va a dejarlo. Cree en la remontada pero lo que no sabe es que la épica de Juanito ya la ha gastado por completo el equipo de Concha […]

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