Yo sí tengo miedo

Desde el jueves que lleno de incertidumbre, dolor y sangre Las Ramblas -ese fatídico 17 de agosto- no hago más que oír “no tengo miedo” en catalán o castellano. Después de los atentados de Barcelona, como ya pasaba en los años más duro de ETA, es normal que salgamos a gritar que no podrán con nosotros. Bien en cuanto a que no podrán con nosotros, en cuando a lo de no tener miedo, os diré que no os creo y por supuesto, no estoy para nada de acuerdo:

Yo sí que tengo miedo y mucho.

El miedo es algo natural, es legítimo y es una defensa animal, fruto de la parte más irracional y origen del instinto más primario de todos los animales, la auto-preservación. El miedo es muy curioso ya que  es responsable de poner en marcha mecanismos que pueden salvarnos la vida. Agudiza nuestros reflejos, nos pone alerta ante posibles ataques y eso es justo el estado en el que estamos ahora. Otro tema es que ese miedo, que tengo, vaya a dominar mi vida y ser la base sobre la que tome mis decisiones. Seguiré actuando, vistiendo, hablando y disfrutando de la vida como me parezca, aunque haya fanáticos que crean que ofendo a un dios en nombre del que matan. No creo que ningún dios, se llame como se llame, apruebe que aquellos que creó se destruyan unos a otros en su nombre.

Tengo miedo, mucho, no tanto por mí como por familiares y amigos, precisamente porque mi vocación me hace reaccionar de una manera “peculiar” y ver las cosas a través de un cristal especial que anula mi instinto de huir y esconderme por el de tratar de meterme en el meollo. Lo malo… a mi alrededor son muchos los que también anulan ese impulso de huida porque en mi familia hay policías, hay personal sanitario… y esos, como yo, corren en contra del humo hasta llegar al foco.

Ser valiente no es no tener miedo, es plantar cara a ese terror. Sobreponernos y trabajar juntos para no nos venza y nos encierren en casa esperando y temiendo que llegue el armagedón. Nadie espera que no sintamos, al contrario, esta capacidad de sentir y empatizar es justo lo que nos diferencia de los bárbaros que sembraron el terror en Barcelona -como antes en Manchester, Londres, Niza, París, Madrid… y tantos países árabes-. Los terroristas, y más si cabe los de corte radical islamista, han anulado sus instintos y están dispuestos a morir matando. Ningún ser vivo, ningún animal arriesga su vida de manera consciente por aniquilar a otro.

Sentir miedo es instintivo, es animal, es humano, es legítimo y es bueno porque nos espolea a protegernos y trabajar juntos para alcanzar un nivel de seguridad que nos libre de la barbarie sanguinaria que nos azota estos días.

Si tienes miedo, no te preocupes ¡eres normal! pero no te acomodes en el terror y dejes que gane los terroristas. El humor es fabuloso para combatir el miedo y sino recordad lo que nos hemos reído a costa de las amenazas del terrorista hijo de “la Tomasa”, “El Cordobés” irá en serio en sus amenazas, nos asusta pero nos reímos que es también un mecanismo de defensa de lo más legítimo y además ayuda a sobrellevar el miedo.

 

 

 

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: